“El socialismo del siglo XXI”: ¿Avanzando
hacia atrás?
por Jorge Eduardo Mendoza
Este último mes el congreso venezolano, dominado absolutamente por simpatizantes
de Hugo Chávez, le dió poderes al presidente para gobernar Venezuela
a su completo antojo. Esto mediante la denominada “Ley Habilitante”
la que le permite legislar por decreto en distintos ámbitos de la vida
venezolana como son el político, energético, económico, tributario,
social y administrativo. Hugo Chávez consigue así un poder casi absoluto
que lo asemeja más a un dictador o a un monarca absolutista del siglo
XVI que al presidente de un país democrático. Este es un nuevo estilo
de gobierno (algo similar al de Fujimori en el Perú) donde se elige
al presidente en las urnas pero donde este pasa poco a poco a controlar
todos los aspectos de la vida del ciudadano.
Este proceso ha sido denominado por su creador como “El socialismo
del siglo XXI”. Sin embargo, más que socialista este nuevo proyecto
tiene rasgos de un régimen totalitarista. Donde el congreso y el poder
judicial están al servicio del presidente y donde los altos puestos
en las fuerzas armadas están determinados por la lealtad de los militares
a las ideas del gobernante.
Esto ha colocado a Venezuela al borde de la incertidumbre. Nadie sabe
qué nuevas medidas pueda decretar Chávez ni qué impacto tendrán estas
en la economía del país, ni en la estabilidad de la región. Por lo pronto,
ya hay hechos que confirman lo que planea hacer. En unas de sus últimas
declaraciones Hugo Chávez dijo: “He dado instrucciones para que el 1
de mayo amanezcan bajo control nuestro todos los campos petroleros”.
Esto significa que dentro de muy pronto las petroleras que están bajo
control de compañías transnacionales de los EEUU, Francia, Noriega y
el Reino Unido en asociación con la estatal de Petróleos de Venezuela
(PDVSA) estarán bajo el poder absoluto del gobierno o lo que es lo mismo
de Hugo Chávez. Esta medida que ya ha generado protestas desde el extranjero,
tiene como principal consecuencia convertir a Venezuela en un país donde
hacer inversiones es un riesgo dada la inestabilidad jurídica con la
que cuenta y lo que esto significa es solo una cosa: que el capital
extranjero se reducirá, dejando a miles venezolanos sin empleo, aumentando
aun más pobreza en el país.
Otra amenaza que ha hecho Chávez desde hace meses es la de no renovar
la licencia del grupo audiovisual Radio Caracas Televisión (RCTV) que
expira este 28 de mayo. Esta medida tiene como obvia finalidad callar
las opiniones contrarias que desde este canal con línea editorial opositora
se emitían por Venezuela. Esto constituye un atentado hacia la libertad
de prensa y hacia la pluralidad de ideas. Una vez calladas las opiniones
contrarias los venezolanos no recibirán más que un solo discurso y un
solo punto de vista y este será la que se emita desde el Palacio de
Miraflores sede del gobierno venezolano.
Lo peor es que el mandatario venezolano no quiere ir solo en su aventura,
sino que quiere llevarse a Latinoamérica con él. Y es que Chávez tiene
como aliados a muchos gobernantes de la región, como lo son los presidentes
Rafael Correa de Ecuador y Evo Morales de Bolivia e influye sobre las
decisiones de estos presidentes sobre sus países. No es causalidad entonces
que en estos respectivos países se estén planeando cambios en sus constituciones
que muy probablemente aseguraran que los presidentes se puedan perpetuar
en el poder y que podrán manejar a su antojo ambos países. Por el momento
esto no se ha concretado pues la oposición ha sido muy dura. Sin embargo,
ya hay consecuencias y son la violencia generada y el enfrentamiento
interno que ha dividido las sociedades de ambos países.
En conclusión, Hugo Chávez se presenta como un “mesías” en busca de
la salvación venezolana y latinoamericana. Pero de “mesías” Latinoamérica
ya sabe, por que ya ha visto muchos y ha probado que son los que peor
han gobernado en toda su historia. Dejando no solo economías por los
suelos, sino que gobiernos devastados por la incompetencia y corrupción,
y sociedades cuyos valores se han visto totalmente violados. Esperamos
pues que “el socialismo del siglo XXI”, que más parece un socialismo
a lo cubano, es decir totalmente ineficaz, no se extienda y no genere
más pobreza y daño en lo países Latinos. Lo que verdaderamente funcionara
en muchos países de nuestra región es pensar en ir hacia delante y no
hacia atrás con formulas ya experimentadas y fracasadas.
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