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por Melissa Cosmópolis El Perú, desde la llegada de los españoles, ha sufrido cambios importantes. La subordinación de la cultura incaica frente a la española, quienes cambiaron su forma de vida, religión y organización, causaron estragos irreparables, ya sea para bien o para mal, que no se supieron afrontar o se afrontaron de manera equívoca. Es así que el Perú y Lima han ido cambiando de rostro según el paso de los años. A pesar de esto, uno de los momentos más importantes por el que pasa el Perú es el gobierno de Velasco. Este presidente tenía fuertes tendencias nacionalistas, lo cual lo llevo a tener posturas antiimperialistas y anti-oligárquicas. Además, Velasco creía fielmente en las cualidades militares como la autoridad y el respeto a la ley. Velasco creía que el principal problema peruano era la dependencia hacia los capitales extranjeros, por lo que impuso dos cambios importantes: la reforma agraria global, que eliminó las viejas haciendas y las repartió a familias de trabajadores, e incrementó al Estado, es decir, por primera vez el Estado tuvo un papel importante en cuanto a la economía y el desarrollo del país. La reforma agraria de Velasco generó, al principio, un gran ánimo entre los pobladores andinos. Sin embargo, como la felicidad no dura para siempre, al poco tiempo empezaron a surgir problemas en cuanto a la administración de las tierras y la agricultura fue colapsando. Este fenómeno tuvo como consecuencia la migración de gente del interior del país hacia Lima, la capital. En ese entonces Lima era un lugar bastante atractivo, debido al desarrollo en el que estaba. A pesar de esto, Lima se encontraba con una “incipiente industrialización y una crisis económica, (por esto) la ciudad no podía absorber la mano de obra que provenía del campo. Empieza entonces a surgir un mundo productivo que gira alrededor del llamado comercio informal”. Es en este momento en que Lima, la ciudad jardín arreglada para los turistas luego de la crisis económica, empieza a transformase y adquiere nuevos rostros. En 1970, los migrantes formaron sus casas constituyendo así “urbanizaciones en vías de desarrollo”, estas urbanización se ubicaron en las periferias de lima. “Demográficamente, estas nuevas barriadas eran un microcosmos de la diversidad racial, étnica, lingüística y regional del país”, nos dice Peter Klarén. Así, los migrantes se vieron obligados a “elaborar un entorno cultural y material que les permitiese no solo la supervivencia, sino la realización de los objetivos de superación y bienestar que se habían planteado al momento de migrar”. Así surge una nueva cultura en Lima. La informalidad, que surge como medio para ganarse la vida y tener qué comer, se va mezclando poco a poco con la vida de los limeños y llega al punto de ser una “informalidad formal”. En la Lima actual, uno puede observar a los llamados “ambulantes”, personas que venden productos en la calle sin pagar impuestos ni mucho menos. También están los “microbuseros” y los “piratas” (que falsifican desde títulos y sellos hasta libros y cd’s). Sin embargo, esta informalidad no es solo de gente pobre, es un fenómeno cultural que se da en todos los estratos sociales. Es decir, el pobre falsifica cd’s por lo que se convierte en informal, pero el que los compra también lo es, porque esta ayudando a que siga viviendo de su informalidad. Así, Lima ha adoptado un nuevo rostro en cada uno de sus pobladores. La informalidad como resultado de una mezcla cultural, limeña y andina, forman gran parte de la vida limeña. La información extraída para este artículo vino desde las siguientes fuentes: SANDOVAL, Pablo Los rostros de la ciudad: Cultura urbana y antropología en el Perú, Comprendio de antropología peruana. Lima: Instituto de Estudios Peruanos. pp 278-329. KLAREN, Peter "De la reforma a la revolucion desde arriba, 1963-1975",
En: Nación y socierdad en la Historia del Perú |
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