Pasión confundida
por Diana Alvaro Pollack


El fútbol, ha pasado de ser sólo el deporte más que convoca la pasión de todas las naciones cada cuatro años con el mundial, a ser hoy en día inspiración de uno de los "problemas sociales" que poseen algunos países latinoamericanos. Y es que, este problema personificado en " las barras bravas" se aloja principalmente en países como la Argentina, el Brasil, Chile, Colombia y el Perú; que, siguiendo la naturaleza de su propio nombre siembran terror dentro de la gente cada vez que se juega un partido.

La violencia fomentada dentro de cada encuentro deportivo no es nada nuevo según algunos expertos, ya que sostienen que siempre existió dentro de este deporte; incluso en sus inicios donde los partidos involucraban a cientos de jugadores los cuales hacían del juego verdaderos campos de batalla donde se enfrentaban las juventudes de los pueblos rivales. Con el paso del tiempo y la evolución del fútbol, este fenómeno se trasladó a las tribunas; en los 60’s el término ‘hooliganismo’ se empezó a hacer conocido en la Inglaterra de aquella época pero en los 80’s el problema adoptó nuevas dimensiones, para expandirse luego a lo largo de Europa y finalmente llegar a Latinoamérica.

Al hablar de violencia, sin embargo, debemos también mencionar los factores, al menos en nuestro tiempo, que podrían ser los causantes de esta expresión de fanatismo. La pertenencia a un grupo, defender “lo suyo”, la aversión a cualquier hincha que no comparta sus preferencias dentro de la cancha son algunas de las características del modo de visión que uno a simple vista puede ver a través de los reportajes a los propios barristas difundidos por los medios de comunicación. Sumado a esto, también se encuentran el entorno de la familia que por lo general es violenta, desahogo de problemas económicos en las tribunas asi como también la carencia de educación por parte del individuo lo cual generaría una bomba de tiempo la cual estalla en cada partido.

En el Perú, un país que no destaca dentro del mundo futbolístico -pero que lleva gran pasión por este deporte al menos dentro de sus espectadores-, las barras bravas son uno de los tantos problemas sociales que afrontan el país. En cada partido entre los clubes de Alianza Lima y Universitario de Deportes, conocido como ‘clásico’, las barras más temidas conocidas como Comando Sur y Trinchera Norte, toman las calles antes y después del partido, haciendo gala de sus pertenencias de barra como banderas, bombos y tarolas; así como también de su valentía para demostrar que son más que sus contrincantes; esto es, una lucha a campo abierto.

Dentro de cada ‘clásico’, tanto fuera como dentro del estadio, deja a su paso gran número de víctimas que no sólo están expuestas a ser asaltados sino también a ser heridos gravemente. Un ejemplo que puede acercarnos a los resultados de ignorar el problema, es lo que pasó en el partido ‘amistoso’ entre el Sport Boys y el Universitario de Deportes, más conocido como la U, llevado a cabo el pasado 19 de enero en el Estadio Monumental.

Por falta de puntualidad en el pedido de la realización del evento, el partido no se llevaría a cabo; es decir, obviamente, no habría protección policial. Pero el partido se jugó. Y, entre las provocaciones entre ambas barras, el resultado fue literalmente una masacre que terminó con, por lo menos, 6 heridos que fueron atacados con una notable ventaja en número y en objetos punzo-cortantes. Dentro de estos heridos se encuentra un menor de edad de 13 años, y así como él hay otros adolescentes que se ven incluídos dentro de este tipo de vandalismo. Adolescentes que deberían tener otro tipo de aspiración, ya que en un futuro, de alguna manera, serán éstos los que estarán al frente del país. ¿Podemos realmente revertir esta realidad? Mientras tanto, los barristas del Sport Boys lanzan amenazas contra sus agresores jurando ‘venganza’ en el próximo partido que se realizará en la Provincia Constitucional del Callao, el 11 de marzo próximo.

Del mismo modo el gobierno se pronunció ante este hecho, donde la ministra del interior, Pilar Mazzetti, aparte de mencionar las sanciones que recibirán los barristas identificados, manifestó su intención de tomar medidas para resolver este problema social como trabajar conjuntamente con los clubes empadronando a los dirigentes de las barras, instalaciones de cámaras de video así como también más seguridad dentro de cada partido proporcionado por la policía para no sólo evitar el desbande de las barras sino también evitar la infiltración de los delincuentes.

Esperemos que éste sea un buen paso contra la agresividad que se ha venido viendo en las calles de Lima por tantos años así como también una ayuda a la juventud del país que se por lo pronto es víctima y agresora este tipo de organizaciones que expresan o excusan su seudo pasión, mediante la violencia.


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